martes, 10 de noviembre de 2009
Saber escuchar es el mejor remedio contra la soledad.
Saber escuchar es el mejor remedio contra la soledad.
El hombre más fuerte del mundo es el que está más solo.
La soledad es el imperio de la conciencia.
Ahora empiezo a meditar lo que he pensado, y a verle el fondo y el alma, y por eso ahora amo más la soledad, pero aún poco.
Jamás hallé compañera más sociable que la soledad.
La soledad, si bien puede ser silenciosa como la luz, es, al igual que la luz, uno de los más poderosos agentes, pues la soledad es esencial al hombre. Todos los hombres vienen a este mundo solos y solos lo abandonan.
El infierno está todo en esta palabra: soledad.
Un hombre aislado se siente débil, y lo es.
Suelen decir que el hombre que apetece soledad tiene mucho de dios o de bestia.
Nadie es más solitario que aquél que nunca ha recibido una carta.
A solas soy alguien. En la calle nadie.
En la soledad no se encuentra más que lo que a la soledad se lleva.
La soledad es y siempre ha sido la experiencia central e inevitable de todo hombre.
La soledad es la mejor nodriza de la sabiduría.
La soledad es una gran fuerza que preserva de muchos peligros.
La soledad es al espíritu lo que la dieta al cuerpo.
Más vale estar solo que mal acompañado.
La soledad es patrimonio de la edad adulta.
A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.
Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes.
Hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos.
Apresúrate; no te fíes de las horas venideras. El que hoy no está dispuesto, menos lo estará mañana.
Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga.
Lo que es digno de hacerse, es digno de que se haga bien.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse.
Si de verdad vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo a toda costa.
Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien, importa más que el hacerlas.
No sabré hacerlo, no ha producido jamás buen resultado. Probaré a hacerlo, ha obrado casi siempre maravillas. Lo haré, ha conseguido milagros.
Lo que no quieras que los otros te hagan a ti, no lo hagas a los otros.
Mejor ser un cohete caído que no haber resplandecido nunca.
Haz lo que puedas, con lo que tengas, estés donde estés.
Si encomiendas a un hombre más de lo que puede hacer, lo hará. Si solamente le encomiendas lo que puede hacer, no hará nada.
No hagas hoy lo que puedas dejar de hacer también mañana.
Mejor no hacer nada que hacer cualquier cosa.
Uno tiene que ser algo para poder hacer algo.
Arriba, haragán! ¡No desperdicies la vida! Ya dormirás bastante en la sepultura.
Nunca haga aquello por lo que no quiere que se le conozca.
Hay mucha gente que cuando ha de hacer algo, hace algo; aunque no sea exactamente lo que ha de hacer.
Deberíamos tener cuidado en no hacerle a un compañero lo que solo intentábamos ayudarle a hacer.
Quien habla mal de mí a mis espaldas mi culo contempla.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Lo más ofensivo que pueda lanzarte a la cara tu peor enemigo no se compara con lo que tus amigos más íntimos hablan de ti a tus espaldas.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz.
Si los que hablan mal de mí supieran exactamente lo que yo pienso de ellos, hablarían peor.
Es fácil hablar claro cuando no va a decirse toda la verdad.
Sólo hay una cosa en el mundo peor que estar en boca de los demás, y es no estar en boca de nadie.
Toda lengua es un templo en el que está encerrada el alma del que habla.
Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen.
Si quisieran hablar solamente de lo que entienden, los hombres apenas hablarían.
Mucha gente cree que discrepa de los demás y lo que pasa es que no tienen valor para hablar unos con otros.
Si los hombres han nacido con dos ojos, dos orejas y una sola lengua es porque se debe escuchar y mirar dos veces antes de hablar.
Hay pocos animales más temibles que un hombre comunicativo que no tiene nada que comunicar.
Hase de hablar como en testamento, que a menos palabras, menos pleitos.
Me he arrepentido de haber hablado, pero nunca de haber guardado silencio.
Para saber hablar es preciso saber escuchar.
Una buena gran parte del arte del bien hablar consiste en saber mentir con gracia.
Si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar.
El más feliz es aquel de quien el mundo habla lo menos posible, sea en bien o sea en mal.
Si hablas mal, se hablará de ti peor
Hablar poco, pero mal, ya es mucho hablar.
Aquellos cuya conducta se presta más al escarnio, son siempre los primeros en hablar de los demás.
Máxima admirable: no hablar de las cosas hasta después de que estén hechas.
No sabe hablar quien no sabe callar.
Habla con suavidad y lleva un buen garrote; llegarás lejos.
A los hombres se les puede dividir en dos categorías: los que hablan para decir algo, y los que dicen algo por hablar.
Habla poquísimo de ti, poco de los otros, mucho de las cosas.
Quien habla de cosas que no le atañen, escucha cosas que no le gustan.
Hay dos cosas que siempre hacen hablar: el coraje y la vanidad
La experiencia nos ha demostrado que a la persona no le resulta nada más difícil de dominar que su lengua.
Si nunca se habla de una cosa, es como si no hubiese sucedido.
Todos los órganos humanos se cansan alguna vez, salvo la lengua.
No hables, en manera alguna, hasta que tengas algo que decir.
Hablar es el arte de sofocar e interrumpir el pensamiento.
No hay mejor predicador que la hormiga, que no dice nada.
Las personas que tienen poco que hacer son por lo común muy habladoras: cuanto más se piensa y obra, menos se habla.
Cuidamos más que se hable de nosotros que de como se hable.
Hablamos muy poco, excepto cuando la vanidad nos hace hablar.
Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue.
Es necesario siempre esperar cuando se esta desesperado, y dudar cuando se espera.
Lo esperado no sucede, es lo inesperado lo que acontece.
Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.
Yo no me encuentro a mí mismo cuando más me busco. Me encuentro por sorpresa cuando menos lo espero.
Nada vale la pena de ser encontrado sino lo que jamás ha existido aún.
Etiquetas: FRASES CON SENTIDO COMUN
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