martes, 10 de noviembre de 2009

FRASES CON SENTIDO COMÚN


El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.

El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.

Los hombres y pueblos en decadencia viven acordándose de dónde vienen; los hombres geniales y pueblos fuertes sólo necesitan saber a dónde van.

Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.

El futuro es algo que cada cual alcanza a un ritmo de sesenta minutos por hora, haga lo que haga y sea quien sea.

Sólo cerrando las puertas detrás de uno se abren ventanas hacia el porvenir.

Si se me diera la oportunidad de hacer un regalo a la siguiente generación, sería la capacidad de reírse cada cual de sí mismo.

Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado.

Yo no sé quien fue mi abuelo; me importa mucho más saber quien será su nieto.

Hay que encontrar un modo de preservar a las generaciones venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes.

Hemos preparado a los hombres para pensar en el futuro como una tierra prometida que alcanzan los héroes, no como lo que cualquiera alcanza a un ritmo de sesenta minutos por hora, haga lo que haga

Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.

Nuestro destino ejerce su influencia sobre nosotros incluso cuanto todavía no hemos aprendido su naturaleza; nuestro futuro dicta las leyes de nuestra actualidad.

Nunca puedes planear el futuro a través del pasado.

El futuro es ese periodo de tiempo en el que prosperan nuestros negocios, nuestros amigos son verdaderos y nuestra felicidad segura.

El futuro del mundo pende del aliento de los niños que van a la escuela.

Algunas cosas del pasado desaparecieron pero otras abren una brecha al futuro y son las que quiero rescatar.

El futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen.

La vida humana representa, la mayor parte de las veces, una ecuación entre el pasado y el futuro.

Te llaman porvenir porque no vienes nunca.

El porvenir es un lugar cómodo para colocar los sueños.

Es injusto que una generación sea comprometida por la precedente. Hay que encontrar un medio que preserve a las venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes.

Es el porvenir quien debe imperar sobre el pretérito, y de él recibimos la orden para nuestra conducta frente a cuanto fue.

Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino.

El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad.

El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.

No mires nunca de donde vienes, sino a donde vas.

Actúa en vez de suplicar. Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa! Si quieres conocer los milagros, hazlos tú antes. Sólo así podrá cumplirse tu peculiar destino.

A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo.

El destino mezcla las cartas, y nosotros las jugamos.

Yo creía que la ruta pasaba por el hombre, y que de allí tenía que salir el destino.

Si llego a mi destino ahora mismo, lo aceptaré con alegría, y si no llego hasta que transcurran diez millones de años, esperaré alegremente también.

No olvides tu historia ni tu destino.

Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.

Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo. 

Créeme, en tu corazón brilla la estrella de tu destino.

Yo soy el dueño de mi destino; yo soy el capitán de mi alma.

Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Levantado el muro contra la voluntad de los inmortales dioses, no debía subsistir largo tiempo.

Llamamos destino a todo cuanto limita nuestro poder.

Ni aún permaneciendo sentado junto al fuego de su hogar puede el hombre escapar a la sentencia de su destino.

Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera.

Cada hombre tiene que inventar su camino.

Lo que ha de suceder, sucederá.

El destino, el azar, los dioses, no suelen mandar grandes emisarios en caballo blanco, ni en el correo del Zar. El destino, en todas sus versiones, utiliza siempre heraldos humildes.

Míseros mortales que, semejantes a las hojas, ya se hallan florecientes y vigorosos comiendo los frutos de la tierra, ya se quedan exánimes y mueren.

Lo que se considera ceguera del destino es en realidad miopía propia.

Debemos obrar, no para ir contra el destino, sino para ir delante de él.

El hombre sensato cree en el destino; el voluble en el azar.

No creo que haya que lamentarse sobre el propio destino, pero a veces es muy duro.

La manera en que una persona toma las riendas de su destino es más determinante que el mismo destino.

Resulta una gran verdad que el destino es una ley cuyo significado se nos escapa, porque nos faltan una inmensidad de datos.

Que cada cual siga su inclinación, pues las inclinaciones suelen ser rayas o vías trazadas por un dedo muy alto, y nadie, por mucho que sepa sabe más que el destino.

No creo en la casualidad ni en la necesidad; mi voluntad es el destino.

Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso, ¡qué soledad errante hasta tu compañía!

La soledad se admira y desea cuando no se sufre, pero la necesidad humana de compartir cosas es evidente.

La soledad es muy hermosa... cuando se tiene alguien a quien decírselo.

Poned atención: un corazón solitario no es un corazón.

Por qué, en general, se rehuye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos

Nuestro gran tormento en la vida proviene de que estamos solos y todos nuestros actos y esfuerzos tienden a huir de esa soledad.

El hombre que quiere contemplar frente a frente la gloria de Dios en la tierra, debe contemplar esta gloria en la soledad.

Me encuentro solitario cuando busco una mano y sólo encuentro puños.

Sólo salgo para renovar la necesidad de estar solo.

El hombre solitario es una bestia o un dios.

Vivimos como soñamos, solos.

La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes.

La peor soledad que hay es el darse cuenta de que la gente es idiota.

El hombre grande es aquel que en medio de las muchedumbres mantiene, con perfecta dulzura, la independencia de la soledad.

Estoy solo y no hay nadie en el espejo.

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