viernes, 4 de diciembre de 2009

Muerte al acecho


Después de doce campanadas
la noche de la ciudad
se llena de densa calma
mientras en la oscuridad
alguien se esconde en las sombras
alguien acechando esta
aprovechando el silencio
aferrándose a un puñal
con las manos temblorosas
esperando una señal

De pronto se oyen unos pasos
el corazón se acelera
llegando al final la espera
su cuerpo entero se excita
con pasos de equilibrista
a su víctima se acerca
hunde el puñal en su cuerpo
una, dos o tres veces
limpia el puñal en sus ropas
y luego desaparece

Vuelve de nuevo la calma
de la noche se apodera
es uno más, un cualquiera
que alguno lamentará
pronto lo van a olvidar
hasta que aparezca otro
con otro cuerpo, otro rostro
para hacerlos recordar
que algo malo esta pasando
que no pueden remediar
y habrá alguno que por dentro
con bronca repetirá
maldita sean las noches
de esta maldita ciudad.

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