domingo, 1 de noviembre de 2009
Pocas palabras me bastan
para que tú me comprendas.
Y son palabras que evocan,
como en los cuentos,
secretos y leyendas.
Pocas palabras, es cierto.
Pero son algo más que palabras.
Son miradas y silencios.
Son gestos reprimidos
y el rumor del viento
sobre bosques cenicientos.
Son palabras de aliento
que oye quien nunca ha vencido.
Son susurros de enamorados
y cansancio rancio de peregrino.
Pocas palabras me bastan.
Tú ya me entiendes.
Tan sólo una palabra que decirte
... y quizá ni siquiera eso.
Si te dijera por ejemplo...
¡Ven conmigo, aún te quiero!
...cerrarías los ojos
y en tu boca tan sólo el silencio.
Pocas palabras.
Vendrán otros tiempos.
Me acostumbré
a la esperanza de creer
que eras a mí a quien amabas
mientras la sombra de otros amores
rondaba el jardín de tu alma.
Ahora me basta una mirada,
luego una sonrisa,
tal vez un beso.
Pronto serán sólo
palabras en un papel,
recuerdos del ayer,
transitar del tiempo.
Estamos unidos
por un lazo de seda
que nadie aprieta.
Somos luz y reflejo
de un sol que nunca quema.
No importa.
Eso es todo.
Es la misma historia de siempre.
Vivimos encadenados
a ese temor al futuro
que nos impide vivir el presente.
Estos versos caerán hoy
como la lluvia mansa
sobre el pasto fresco
de tu piel hermosa.
Y mañana serán
como sueños en la noche
que además de la madrugada
también los borra el tiempo.
¡Qué pocas palabras me bastan
para que tú me comprendas!
Decirte ahora,
sin ir más lejos...
Ven conmigo...
¡aún te espero!
...
Etiquetas: POEMAS




0 comentarios:
Publicar un comentario