miércoles, 18 de noviembre de 2009
Donde se juntan el cielo y la tierra,
donde a morir el sol, va cada día,
a los mil lienzos de tintes rosados,
de púrpura lo tiñe mi agonía.
En ese lugar, si, el infinito,
se esconde lo que es inalcanzable,
el amor que he elegido equivocada,
y convierte a mi vida, en deplorable.
Jamás, nadie sabrá a quién yo amo,
célibe debe ser en este mundo.
Mi vida pierde ya, todo sentido,
se vuelve mi futuro, tremebundo,
renuncio pues, a un amor profano,
y merezco todo, el dolor sufrido.
Etiquetas: POEMAS
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