sábado, 21 de noviembre de 2009
Y cuando todos duermen
voy tras un café para prolongar mi añoranza
esa persecución tras tu figura tu esencia
y por que no tu sombra.
El amor nos da un revés;
y la desazón esconde una mueca sutil
ante tu prolongada ausencia.
Mi gentil caballero, que en un acto de valentía
enfrentaste al más destructor agorero;
con tu afamada inspiración
destruiste lo que predijo seria un entierro.
¡Me inclino ante ti!;porque has aceptado:
que la suave caricia siga su curso
que un beso apasionado selle tus ojos
sobre el regazo, te tomes un tiempo
y aceptes un puñado de suspiro,
para que no me delates.
Al final del día
de celeste las estrellas se visten
la luna contenta de lejos sonríe
y el sonido del búho cual sinfonía
despierte del letargo, hasta la propia lechuza.
Etiquetas: POEMAS




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